Secretaria ... ¿la que no habla?
Ser secretaria en México implica luchar contra el estigma de ser aquella persona que "anda con el jefe". Y es que por décadas, las películas, las novelas, las canciones colocaban a las secretarias como mujeres que se subordinaban a las necesidades de sus patrones.
Si no me crees, basta mostrarte estos ejemplos:
Secretaria. Mocedades.
Pobre Secretaria. Daniela Romo.
Sin embargo, a pesar de los avances en cuestión de empoderamiento femenino, igualdad de género, avances profesionales y demás, parece que el estigma sigue demeritando una labor de la que, paradójicamente, dependen miles de personas.
En México, el INEGI reveló que durante en 2015, 701 mil 441
personas laboraban como secretarias o secretarios.
Es decir, representaba el 1.4 por ciento de las personas ocupadas en el país; una tendencia a la baja, ya que en 2004 la representación era del 1.9 por ciento.
Sí, la profesión ya no es exclusiva de las mujeres, aunque sí predominante, puesto que de cada 100 puestos 96 están ocupados por mujeres y 4 por hombres. Y bueno, a pesar de ser una profesión mayoritariamente ejercida por mujeres, los pocos hombres que laboran en ella ganan más. (¡Qué raro!).
Hace un par de décadas ser secretaria se limitaba a ser asistente, llevar la agenda, tomar los dictados, redactar la correspondencia, transcribir en máquina o computador, gestionar las relaciones públicas, contestar los teléfonos, registrar los mensajes y ocuparse de la contabilidad menor.
Los avances tecnológicos han impactado también en este oficio por lo que ahora se requiere personal más organizado, capacitado y con personalidad para la toma de decisiones.
Como ven, ser secretaria implica ética y responsabilidad.
Así que ¿Cómo transformamos la percepción?
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